viernes, 4 de mayo de 2012

Desconozco el punto medio o te odio o te amo. O me matas o me muero contigo.


En días de domingo gris aprendí que las lágrimas son las goteras de los corazones con humedades, de aquellos que absorben cada gramo de dolor y se lo guardan dentro, en una pequeña bolsita con las promesas por cumplir. Entonces llegó él, dispuesto a arreglar el más destrozado de los corazones y a quedarse dentro. A completar mis ojos con el reflejo de los suyos, dispuesto a ser abrazos bajo la lluvia, paracetamol después de un sábado noche, sonrisas con magia, 100 abrazos de despedida y 10000 besos de reencuentro. De él aprendí todo, aprendí que unas veces eres el parabrisas y otras en cambio eres el mosquito, que lo que parece el final en realidad es el comienzo y que no siempre para amar hay que sufrir.Éramos así, tan auténticos, tan libres, viviendo entre la raya que separa el cielo y el mar. Subíamos cada noche al infierno, a escuchar a los mejores rockeros y bajábamos cada mañana a las sábanas revueltas, al cielo, ángel y demonio, bien y mal, puro Rock & Roll, la más letal de las drogas y a la vez, aquello que te da la vida.


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