No sé cómo te pude mirar a la cara la otra noche después de lo que había pasado, sería por el exceso de alcohol, porque necesitaba que me lo contases tú, porque creí que tal vez me convencieses de seguir adelante con esta especie de proyecto que tenemos, teníamos.
Y allí me encontraba yo, saliendo del lío de la música, las copas y la gente, arrastrada por tu mano hasta el primer rincón tranquilo. Una vez allí , creo que fue cuando me empecé a dar cuenta de qué iba todo aquello y la verdad es que quería retardar ese encuentro lo máximo posible. Y me quedé en blanco, no sé ni como pude decir algo, solo salían tonterías de mi boca y la verdad, me daba igual avanzar o no, sólo quería seguir disfrutando de la noche, contigo o sin ti.Como no, la noche la seguí disfrutando, pero hoy me asusta el simple hecho de pensar. De pensar que no quise ni hablar, de pensar que no te dejé ni explicarte y que ahora, te echo de menos y no sé que hacer.
No hay comentarios:
Publicar un comentario