lunes, 3 de octubre de 2011

Otro supo darme lo que un dia me regalastes tú.

Y de repente te paras a pensar; que mucho de lo que tuviste ya no está, que todo lo que deseaste no fue más que una ilusión. Y que la felicidad se te escapa de las manos, como esa mariposa que quiere huir, volar, ser libre. Que todo lo que te hizo daño, ahora no son más que cicatrices que se cerraron para volverse a abrir. Y eres tú la que le pone los puntos finales para que permanezca forjada por siempre. He nadado el océano, he buceado en lo más duro, he escalado la cima más alta que no era más que tu amor. He bebido a tragos montones de tequilas, para olvidarte. He ahogado mis penas en las olas del mar, a contracorriente. Y finalmente, he perdido el equilibrio. La ola ya está hundida en la arena, su espuma se ha desvanecido y ya no queda nada, sólo sus huellas, su rastro o ni eso.

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